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jueves, 28 de junio de 2012

Borrón y cuenta nueva, es hora de empezar de zero.


Todos tenemos una máscara, todos nos ocultamos y no somos nosotros mismos delante de otras personas, solo para satisfacerlos. Pero llega un punto en el que somos incapaces de quitárnos esa máscara sin arrancárnos nuestra própia piel. No creo que las personas se den cuenta de lo que realmente valen por muchas veces que se lo digas. Ellos seguirán pensando igual y no van a cambiar de opinión por cuatro palabras mal dichas tuyas. Creo que a nadie le importa verdaderamente la opinión de los demás a no ser que sea por algo que nos afecte. Yo sinceramente, prefiero ser yo misma para poder hacer locuras y dejar que la gente opine de mi lo que quiera a estar encerrada en si misma con miedo a todo lo que te rodea por miedo a lo que puedan decir los demás de ti. En mi opinión uno/a se siente mejor y rebosante de felicidad cuando estás a gusto consigo mismo, en cambio cuando no te quieres, a parte de que nadie lo hace por ti, todo te parece una gran mierda. Yo ya he aprendido la lección y sinceramente me la suda infinitamente la opinión de los demás sobre mi. Lo siento, pero no somos perfectos y si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.  También tengo que decir que ya me han hecho bastante daño como para decir que a partir de ahora, seré una jodida puta cabrona rompre corazones, así de claro. También tengo que decir que porque tenga 16 años y tenga tatuajes, piercings, dilataciones y tenga un estilo un poco diferente a los demás no significa que no sea persona. Hoy en día todas las personas de 16 años tienen o tatuajes o piercings o dilataciones. Los que dicen que los besos crean addicción, es porque aún no han probado la tinta. En definitiva, que si quieres que tu vida vaya a mejor, el primer cambio que tienes que hacer, es contigo mismo. Yo ya lo he hecho y la verdad es que me siento bastante bien, además tampoco pierdes nada por intentarlo.

domingo, 29 de abril de 2012

El orgullo de conseguir olvidarte.



Cada momento que pasa siento que te echo más de menos. Solo siento que estás conmigo cuando te veo en fotos y aparece alguna que otra nuestra o vuelvo a leer conversaciones. Ahora te veo conectado y no soy capaz de saludarte. Estamos distantes. Como si alguien nos hubiera tapado los ojos y no pudiéramos ni vernos. Pensamos el uno en el otro, pero en persona es como si no existieramos. No es cuestión de orgullo, si no de volver a olvidar. Yo sé porque pasa eso, y es que seguimos haciéndonos daño mutuamente de nuevo. Cuando te conocí, no llegué a pensar que te necesitaría tanto en mi vida. Después de conocerte y pasar todo lo que hemos pasado lo que nunca llegué a pensar era que en tan poco tiempo ya nada fuera como antes. Antes tenía un poco de esperanza en que volvieras, ahora sé que lo único que hace el tiempo es hacerte olvidar. Todos los días me pregunto cómo han podido pasar tantas cosas en menos de un mes. No sé, yo seguiré intentándolo por el simple hecho de no quedarme de brazos cruzados esperando que pase nada y que tú te vayas con otras. Sí lo siento, soy egoísta. Pero si no querías que lo fuera no tendrías que haberme dicho cosas que luego no tenías pensado cumplir. Haré lo posible porque vuelvas y porque todo sea como antes o incluso mejor. Sé que en el fondo aún me sigues queriendo aunque sea un poco a pesar de que te haya decepcionado varias veces. Aunque no me quieras como antes me gustaría que me lo demostraras un poco, como yo hago contigo. Sé que a pesar de todas las veces que me lo has dicho, no soy tu prototipo de chica perfecta. No la hay. Puedo que yo sea una de las que más defectos tiene y de los grandes. Pero a ti nunca te importó. Siempre me sacabas cosas buenas. Sé que soy como tu hermana pequeña, muy pequeña. Pero la experiéncia te sirve para saber hacer mejor las cosas la próxima vez y esto no es la primera vez que nos pasa, pero tampoco la segunda y habrá una cuarta y puede que hasta incluso una quinta, como siempre. Porque cuando uno de los dos parece que está dispuesto a olvidar, va uno de los dos y vuelve y le jode los planes al otro. Como si estuviéramos que estar así siempre, como si tuviéramos prohibido olvidarnos. Antes era un: “O contigo o sin ti”, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en un: “Ni contigo ni sin ti” y así nos va. Y es que será así siempre, como este año, el pasado y el otro. Nos queremos, pero no podemos estar juntos por miedo a hacernos daño y que eso haga enfadarnos el uno con el otro, llevarnos mal y no hablarnos. Y eso no queremos. Queremos llevarnos increíblemente bien como siempre, a pesar de todo y de todas las terceras personas que ha habido de por medio. Pero creo que los dos estamos de acuerdo en que fue increíble mientras duró y que es otra pequeña historia que se suma a todas las otras que ya tenemos. Yo no te olvido, no puedo y tu cada vez me lo pones más difícil. Los dos lo pasamos mal. Nos ponemos celosos a propósito y así nos va, cada vez peor. Pero sé que tarde o temprano volveremos a estar como siempre hemos estado porque como tú me dices: “Después de una gran tormenta siempre llega la gran calma”. Espero que aunque me vaya, sigo siendo importante para ti y para tu vida y que intentes no olvidarme, al menos como amiga. Siento todas las paridas que he hecho y todas las decepciones que he hecho llevarte últimamente, pero la única manera de volver a valorarme es tenerte a mi lado como te he tenido siempre. Guardaré bien tu amuleto como si fuera a ti a quien te llevara siempre conmigo. Hoy hace un mes que me lo diste y con ese momento, la última vez que estuvimos juntos y que hablamos bien. Lo llevo siempre del cuello y eso me da fuerzas y esperanza, de que al menos el día que lo quieras de vuelta, serás tú el que vuelva también. Gracias por demostrarme tanto en mucho y poco tiempo. Sabes que te admiro y que para mí, eres como un ejemplo a seguir. Eres mi hermano mayor y simplemente por eso te he querido, te quiero y te querré aún por mucho tiempo niño.


viernes, 24 de febrero de 2012

Siempre estaré preparada para cumplir mi promesa.



Yo no sé lo que de verdad piensas sobre esto o sobre mí, pero yo por mi parte no quiero otra cosa ahora mismo que no seas tú. No quiero otros besos, ni otros abrazos, no quiero ningún otro mensaje que me dé los buenos días, ni otro número de teléfono que me llame por las noches. ¿Tu sonrisa? Qué decir de ella, la adoro. Es algo que me encanta y que gracias a tu sonrisa, sale la mía. Adoro tus abrazos, tus miradas, tus gestos, tus palabras, tu hablar, tu olor, tu risa, tú. Me encanta que me hagas reír, pero lo que más me gusta es conseguir hacerte reír. Me gusta cuando me miras y sonríes sin ninguna razón. He de decirte que odio según que bromas me haces, pero me gustan cuando veo que no puedes aguantarte la risa al verme la cara de gilipollas que se me queda. Me encanta estar contigo porque se me olvida todo, aunque simplemente hablemos o no hagamos nada. Solo estar en silencio, pero es un silencio cómodo y en ese silencio aparecen miradas que hacen que lo digan todo y por si fuera poco, eso hace que me encantes aún más. No sé el porqué pero me haces feliz aunque no hagas nada. Me encanta cuando vamos cogidos por la calle y te da igual lo que piense la gente. Me encanta cuando me haces enfadar y para que se me pase el cabreo me coges por detrás de la cintura y me susurras al oído: "Va, si ya sabes que te quiero princesa." Sabes que no puedo con esa frase, que haces que se me pase el cabreo y que me den ganas de comerte a besos. Pero me contengo y me sigo haciendo la enfadada, sé que eso te gusta porque sabes que no soy capaz de enfadarme contigo. Bueno, supongo que todo eso que me haces no me gusta porque sí. Creo que me gusta simplemente porque lo haces tú. Sé que un día prometí que te haría feliz y aunque no lo haya conseguido quiero que sepas que, siempre estaré lista para intentarlo de nuevo. Porque sé que no soy perfecta. Pero tu tampoco lo eres a pesar de que para mí si lo seas. Ya sabes que el único defecto que tienes es que crees que no tienen derecho a ser feliz y que por lo tanto, no puedes serlo. Pero nadie es perfecto, ¿sabes? Así que nosotros nunca lo seremos. Pero sé que soy alguien que te he hecho feliz a ratos, que te he hecho reír alguna vez, te he hecho reflexionar y aunque muchas veces he cometido muchos errores, siempre he intentado darte lo mejor de mí. No te voy a intentar cambiar, simplemente porque me gusta tal y como eres. Pero no me intentes cambiar tu tampoco. No quiero hacerte daño, así que no me lo hagas tu también y no esperes de mí más de lo que soy capaz de darte. Puede que no sea lo que estabas buscando ni que cumpla tus expectativas, pero sé que puedo hacerte feliz y esta vez, es de verdad.

domingo, 22 de enero de 2012

Menos callarnos y más decir las verdades que piensas.


En el fondo hay cosas que nunca llegaremos a decir por miedo, por miedo a ser rechazados. En realidad todos somos un poco cobardes cuando se trata de decir verdades a la cara o cuando algo nos importa demasiado. Pero las cosas que nos importan de verdad, són las que se dicen con una simple mirada, con un insignificante gesto, con una pequeña sonrisa. Hasta hay veces que sin tener lo que quieres, te da miedo perderlo. Pero no vale la pena forzar las cosas, todo ocurre/llega cuando menos te lo esperas. Cómo por arte de magia, para bien o para mal. Quizás porque ya lo dabas todo por perdido y cuando llega te sorprende más que si lo llevaras toda una vida esperando. Entonces te das cuenta de que nada dependía de tí. Que también depende de otros, eso le da a la vida un toque de curiosaidad. Porque las cosas no tienen valor por sí solas, serán importantes en la medida en las que tú les des importancia. Pero hay otra cosa a parte, y esque incluso a nosotros mismos tenemos miedo a decirnos las cosas. Por eso en ocasiones ocultamos cosas obvias con pequeñas mentiras hacía los demás, pero lo único que haces es mentirte a tí mismo/a hasta cierto punto en el que incluso hasta tu te cres esa mentira y lo único que consigues de ella es hacerte daño a ti y a los demás. Y entonces, ¿porqué no miramos un poco más por nosotros? Y esque miramos demasiado por los demás o él/ella y nada por nosotros. Vamos a querernos más y a quererle menos. Porque nosotros queremos mucho, pero nos quieren poco. Si él/ella no nos ve, puede que otro/a sí lo haga. Si te pierde, pues mira unas felicitaciones y saludos con la mano y que otro/a te gane. El problema que tenemos es que nunca nos cansamos de esperar algo que sabemos que nunca va a llegar. Y cuando nos damos cuenta de que hemos perdido el tiempo esperando nada, ya és demasiado tarde. Necesitamos descansar un poco, darnos un respiro, tragarnos los sentimientos y pasar de todo. Él/ella habrá tenido muchos meses, años, semanas o días y los ha dejado. Hazte un favor y ya no esperes más.

De vuelta a la bipolaridad.


Te aviso. Soy bastante peligrosa en cuanto al tema este de los sentimientos. Un día puedo hacerte feliz y al siguiente mandarte a la mierda, así de simple. Me he dado muchas ostias en todo este tiempo. Pero he aprendido las reglas de juego, de la vida. Y ahora soy yo la dueña, la dueña de mi vida. Soy la que domina y tú el dominado.Y por primera vez en mi vida me siento genial siéndolo. Porque és fácil y díficil a la vez. Por eso te aviso, que puedo hacer cosas que nunca creerías que alguien fuese capaz de hacer. Pero yo ya no me dejo vencer, ni manipular tan fácilmente por aquellas personas gracias a esas trampas que me lanzaron al vacío alguna vez y a esos golpes que me hacian quitarme las ganas de vivir. Sabes de sobras que consigo casi todo lo que me propongo. Así que, no me digas que no te avisé en algún momento y ahora, quiéreme si tienes tantos huevos pallaso.

martes, 17 de enero de 2012

Eres mi pasatiempo preferido.


No espero de ti la perfección. Eres como eres y punto. Como yo y como cualquiera, un ser humano. Tampoco quiero que no intentes fallarme nunca. Somos personas y todas las personas fallamos algún día, nos equivocamos y hacemos errores. No quiero saber todos tus secretos. Yo tengo y de eso se trata, de secretos. Todas las personas tenemos aunque sea uno, por mucho que digamos que una persona lo conoce todo sobre nosotros. Pero bueno tu eres una persona aparte. Único como todos, pero un tanto especial. No quiero que cubras todas mis necesidades, ni vayas siempre detrás de mí porque tu eres persona y también tienes tus cosas y necesidades, igual que también tienes amigos y familia. Así que igual que antes de conocerme tu hacías tu vida, ahora tienes que seguir haciéndola igual aunque esté yo, porque tienes sueños propios y un futuro. Pero tampoco quiero que cargues tu con el peso de todo, y por eso estoy yo aquí. Para ayudarte y intentar hacértelo todo un poquito más fácil. No dudo de ti ni de tu fuerza en tus decisiones, porque has llegado muy lejos, a pesar de todo y solo, y por eso te admiro tanto. Me admira que seas tan grande por fuera y sin embargo por dentro estés tan vacío. Pero en los buenos momentos llegas a ser inmensamente grande y tú y tus locuras se convierten en mi pasatiempo favorito. Sé que no tienes respuestas para todas las preguntas pero que aún así lo intentas, hay veces que tu también tienes dudas como yo y yo no puedo resolvértelas. Pero acuérdate que soy tu amiga en tus buenos y malos momentos, tu almohada cuando necesites desahogarte, tu apoyo cuando intentes levantarte después de cada caída, tu socia en los sueños de futuro, y más que todo eso si alguna vez lo necesitas. Sólo intento entender el mundo exterior como lo entiendes tú y hacértelo entender como lo entiendo yo. También intento hacerte entender y que recuerdes lo mucho que te he querido, que te quiero y lo que aún me queda por quererte. Eres sin duda, la perfecta imperfección.

sábado, 14 de enero de 2012

Necesito que me mientas.



A veces pienso en tí y me pongo triste. Otras en cambio pienso en ti y me pongo contenta recordando todo lo que me dijiste, lo que hicimos, todo lo que nos prometimos, todas las carícias, los besos y todo lo demás. Soy fácil de complacer, cualquier cosa me hace feliz y me asombra la cantidad de cosas difíciles. Y esque pienso en ti mientras duermo, cuando me levanto y en tí cuando no estás, y en tu recuerdo. Tú y tu maldito recuerdo. Me queda tanto por decir de lo que siento que ya no sé que inventarme. Pero cualquier excusa se esta volviendo buena para abrazarte, para tener una charla de las nuestras o simplemente para abrazarte. Sueño contigo constantemente, pero también me gustaría que aparecieras en carne y hueso justo delante de mí, y que me expliques tus pensamientos, tus sentimientos y tus sueños. Y que en uno de ellos me cojas de la mano y lo convirtamos en nuestro. En nuestro sueño. Pero me pongo nerviosa si me miras. Aún así me gusta cuando estamos juntos y quiero que sigamos siendo amigos, aunque no pueda pasar nada más. Pero ya me gusta así, me está bien. Todo momento me parece bueno si és contigo. Esa sensación que tengo en el estómago, cuando sé que te voy a ver. Ese cosquilleo cuando pienso en ti y con él en un quizás, en un tal vez, o en un ya se verá. Me gustaría pasar el resto de mí vida contigo. En un futuro. Un para siempre. Pero se que no podrá ser. Me gusta protegerte y darlo todo por ti. Esto sería tan perfecto si estuvieras aquí. Quiero ver tus ojos, ver lo que me cuentan. Contigo aprendí a que las sonrisas sinceras no se fuerzan, salen de la nada simplemente. Te daría mi vida si la aceptaras, puede que un futuro porque como siempre me dices niño, la estoy utilizando. No me queda otra que arriesgarlo todo y luchar si esto se queda en un nada. Lo único que me gustaría que pasara és que me quisieras tanto como te quiero yo a ti, y punto. Me gustaría que algún día pudiéramos estar juntos, como en el pasado. No quiero que esto termine así, no quiero que esto se quede en nada. Porque busco el día en el que te des cuenta que te necesito, que no te olvido. Necesito que me sigas diciendo que me quieres aunque sepa que no puedes hacerlo. Aunque sepa que és mentira que quieres a otra. Pero soy egoísta y quiero que estés conmigo. Sé que no me quieres, que ya no. Que lo nuestro fue cosa del pasado y que queda en eso, pasado. Pero miénteme, me da igual.

D:

¡Dios mío! Que desastre, no sé qué ha pasado, pero se me han borrado todos los comentarios, ¡uff! Joder, menuda mierda.

Volver a la infancia y soñar.


Llevo toda mi vida creyendo en el amor, al igual que todo el mundo. Creyendo en que algún día encontraríamos a nuestro/a príncipe azul/princesa, a nuestra media naranja, a nuestra alma gemela. Pero llega un día en el que te caes de la cama las suficientes veces como para dejar de soñar y darte cuenta de que los príncipes/princesas sólo existen en los cuentos de hadas. Que en la vida real no todo és tan bonito cómo te lo pintan. Qué todos hemos querido mucho, pero nos han querido poco. Yo creo que nuestra prioridad no tendría que ser él/ella, sino nosotros. Un yo. Porque él/ella llegará un día en el que se vaya y puede que no te haya valorado. Pero tu eres tú y por supuesto, siempre vas a estar contigo. Y que si no te valoras tú, no lo va a hacer nadie ni tampoco vendrá nadie a ayudarte a que lo hagas. Que nosotros hamámos. Sí, con h. Porque es un error. Són errores, uno más de todos los que hacemos a lo largo de nuestra vida. Y los errores hay que corregirlos. Que la misma voz apagada, sin esperanzas que antes me decía que sí, que había alguna posibilidad. Ahora no para de gritarme que no.

Sorprende a la gente.


Cómo ya dije, soy bipolar. A veces voy, y a veces vengo. Igual te asesino con la mirada, qué con otras te lo digo todo. Te puedo querer y al rato odiarte. Tengo miedo a algunas cosas, quizás demasiadas. En cambio a algunas de las que debería, nada. Si estás a mi lado lo doy todo por ti. Pero si estás en mi contra, te hundo. Soy de esas que se esconde cuando llora por miedo a que la vean. La rabia y la venganza me salen por los poros, pero la sensibilidad y la inocencia también. Sonrío, por que se que és lo que jode. Al fin y al cabo a veces tienes que ser un poco borde, porque tu dirás que eres bueno/a con la gente, pero para ellos eres un tonto/a más. Por eso de vez en cuando hay que morder a alguien, para recordar a los demás que tu también tienes dientes.